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¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a comunicarse mejor?

Conforme los niños van creciendo y cada vez dominan mejor el lenguaje, se hace más sencillo conversar con ellos y razonar los sucesos de la vida cotidiana.


Conversar con ellos sobre lo que les pasa en su día a día , aunque sea de un modo simple, les ayuda a pensar sobre sí mismos y a valorar las consecuencias que su comportamiento tiene en el presente, y por consiguiente, en un futuro.


Una cuestión muy importante a la hora de “hablar de verdad” con nuestros hijos es no tener prisa, por este motivo, “hablar de verdad” lleva implícito que los relojes están fuera de lugar, teniendo cada uno un tiempo para valorar y aprender a explicar nuestras vivencias , las sensaciones que las acompañan y por último ,los sentimientos que nos despiertan.


Hay muchos momentos al cabo del día que podemos utilizar para hablar de manera tranquila y relajada con nuestros hijos, ya sean comidas, trayectos en coche, o el momento de irse a dormir. Estas “ charlas “ debemos hacerlas cuando consideremos que nuestro hijo a estar receptivo y dispuesto a participar en la conversación. Tenemos que tener presente que todo lo que nos cuentan es muy importante para ellos, y necesitan saber que tienen todo tu atención, lo que les hace sentir especiales y únicos.


En la comunicación del día a día es de vital importancia dos elementos , tanto el que habla como el que escucha. Nosotros, como padres , podemos facilitarle a nuestros hijos , que puedan expresarse mejor, y poco a poco esto lleve a entender sus sentimientos de manera más profunda. Así el que escucha, puede en algunas ocasiones servir de guía de la conversación , prestando mucha atención a los gestos que pueden mostrar nuestros hijos cuando hablamos de algunos temas.


Una buena manera de tratar y aprender a reconocer sentimientos es plantear preguntas abiertas, dónde , además nosotros podemos incluir nuestras percepciones. Por ejemplo, si notamos a nuestro hijo, desde hace algunos días, algo ausente o malhumorado cuando sale del clase, podríamos comenzar a tratar el tema de esta manera: “ he notado que últimamente pareces algo enfadado al salir, ¿cómo va el cole?” . De esta manera , el menor puede ir tratando poco a poco el tema , conforme vaya considerando , ya que hay niños a los que les cuesta mucho hablar.


A veces los padres no conseguimos descubrir los deseos o las preocupaciones de nuestros hijos, ya que vamos predispuestos con suposiciones o incluso preocupaciones nuestras. De este modo, es muy productivo, que empecemos a escuchar de cero, sin adelantarnos a la información que nos van a dar, poniéndonos en el lugar de ellos y no sólo oír lo que dicen sino , imaginar cómo se pueden sentir o los motivos o necesidades que le llevan a decir lo que está diciendo.


La comunicación en familia siempre es importante, pero quizás una etapa en la que es algo más primordial es en la adolescencia. En esta etapa se espera que nuestro hijo sea capaz de solucionar los problemas que le ocurren de una manera productiva, pero realmente en muchas ocasiones, también necesitan ayuda y asesoramiento. Muchas veces, tendemos a dar la respuesta al problema sin darnos cuenta, pero esto a largo plazo, no es productivo para ellos, ya que no facilitamos que aprendan a solucionar sus propios conflictos.

En las situaciones puntuales, cuando tenemos una conversación con nuestros hijos y ellos plantean un problema que les ocurre, podemos preguntar antes de nada, qué necesitan, si es sólo desahogo y ser escuchados o buscan que les ayudemos a solucionar la situación. Muchas veces, quizás solo necesitan plantearte el problema y asegurarse con tu opinión que están tomando la decisión adecuada.


En el segundo caso, cuando los menores buscan una solución al problema podemos ayudarles preguntándoles abiertamente, cuál consideran que es el problema y todas las soluciones que se les ocurran, aunque sean disparatadas. Luego entre todos, podemos discutir cada solución que hemos planteando, viendo las posibles consecuencias, tanto negativas como positivas. Finalmente podemos dejarle que en soledad, valore cual cree que es la más productiva y la que mejor consecuencias puede tener.

 

Con un poco de ayuda y algo de nuestra parte, quizás utilice esta técnica en numerosas ocasiones para solucionar los problemas que le preocupan, aprendiendo así estrategias para el desarrollo de su vida en el día a día.


Beatriz de la Rosa Alarcón. Psicóloga Infanto-Juvenil

 

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